Qualcomm y Wave crean alianza

La misión DART de la NASA estrelló una nave contra un asteroide. Meta compra Moltbook, la red social donde solo interactúan agentes de IA

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11/Marzo/2026

Qualcomm y Wayve se unen para llevar la IA de conducción autónoma directo a los autos de producción

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El 10 de marzo, Qualcomm Technologies y la startup británica Wayve anunciaron una alianza técnica para ofrecer a los fabricantes de autos un sistema de conducción inteligente listo para implementar. La colaboración combina el software Wayve AI Driver —un modelo de IA entrenado con datos reales de conducción en distintos países y tipos de carretera— con los chips Snapdragon Ride de Qualcomm, ya presentes en vehículos de producción alrededor del mundo. La plataforma cubre desde asistencia con las manos libres en carretera hasta conducción “eyes-off” (sin que el conductor deba mirar la vía) en los niveles de autonomía más avanzados que las regulaciones locales permitan. Wayve acaba de cerrar una ronda de US$1,200 millones, alcanzando una valuación de US$8,600 millones, con inversores como Mercedes-Benz, Nvidia, Nissan y Uber.

Hoy en día, cuando un fabricante de autos quiere agregar funciones avanzadas de asistencia al conductor, tiene que integrar por separado el hardware, el software de seguridad y la IA de conducción —un proceso costoso y lento. Esta alianza apunta a pre-empaquetar todo eso junto, reduciendo el tiempo y costo de desarrollo para las armadoras. Lo relevante de Wayve es su enfoque: en lugar de programar reglas fijas o depender de mapas detallados de cada ciudad, su IA aprende a manejar observando datos reales, como lo haría un conductor humano, lo que en teoría le permite adaptarse mejor a condiciones inesperadas. A largo plazo, los dos socios también mencionan aplicaciones para robotaxis de Nivel 4 —vehículos que circulan solos sin conductor en condiciones definidas—, aunque ese es todavía un horizonte bastante lejano para el mercado masivo.
Fuente: Qualcomm

La misión DART de la NASA estrelló una nave contra un asteroide

En septiembre de 2022, la NASA estrelló deliberadamente una nave espacial contra el asteroide Dimorphos, de unos 160 metros de diámetro, como prueba de defensa planetaria. Los resultados ya habían confirmado que el impacto redujo en 33 minutos el tiempo que tarda Dimorphos en orbitar a su asteroide compañero, Didymos. Ahora, un nuevo estudio publicado el 7 de marzo en la revista Science Advances revela algo adicional: el impacto también alteró la trayectoria del sistema completo alrededor del Sol, con un cambio de velocidad de apenas 11.7 micrones por segundo —o unos 4.3 centímetros por hora—. Es la primera vez en la historia que un objeto fabricado por humanos cambia de forma medible la órbita solar de un cuerpo celeste. El investigador principal, Rahil Makadia de la Universidad de Illinois, usó ocultaciones estelares —el instante en que el asteroide tapa brevemente una estrella— para obtener mediciones de precisión extraordinaria.

Para entender la magnitud práctica: un cambio de velocidad de micrones por segundo suena insignificante, pero en el espacio, con suficiente tiempo de anticipación, incluso una corrección mínima puede ser la diferencia entre que un asteroide impacte la Tierra o la pase de largo. Esto valida la técnica del impactor cinético —esencialmente, golpear el asteroide con una nave— como una herramienta real de defensa planetaria. También revela que al atacar solo uno de los dos cuerpos de un sistema binario, se puede mover el par completo. La advertencia que hacen los científicos es clara: para que esto funcione en una amenaza real, se necesita detectar el asteroide con mucha anticipación. Por eso, agencias espaciales de todo el mundo están impulsando telescopios diseñados específicamente para identificar asteroides potencialmente peligrosos lo antes posible.
Fuente: France 24

Meta compra Moltbook, la red social donde solo interactúan agentes de IA

Este martes, Meta confirmó la adquisición de Moltbook, una plataforma experimental lanzada a fines de enero de 2026 que funciona como una red social exclusivamente para agentes de inteligencia artificial: en ella, los agentes publican contenido, comentan, votan y coordinan tareas entre sí, sin intervención humana directa. La plataforma llegó a registrar 2.5 millones de agentes en pocas semanas y se hizo viral —aunque también generó controversia cuando investigadores señalaron vulnerabilidades de seguridad que permitían a humanos hacerse pasar por agentes. Los fundadores de Moltbook, Matt Schlicht y Ben Parr, se integrarán a Meta Superintelligence Labs (MSL) a partir del 16 de marzo. El precio de la adquisición no fue revelado. En paralelo, el creador del sistema de agentes OpenClaw —el motor detrás de Moltbook— fue contratado por OpenAI semanas antes.

Un agente de IA es, a diferencia de un chatbot, un sistema que no solo responde preguntas sino que toma acciones: reserva citas, envía correos, completa formularios o coordina tareas con otros sistemas, todo de forma autónoma. Lo interesante de Moltbook no era su interfaz, sino lo que resolvía por debajo: un directorio siempre activo donde los agentes podían verificar su identidad, conectarse entre sí y coordinar tareas complejas. Eso es exactamente lo que Meta quiere incorporar a su ecosistema. La movida refleja la carrera que libran las grandes tecnológicas por controlar la capa de infraestructura donde los agentes de IA van a operar. Por ahora, hay más preguntas que respuestas sobre cómo Meta usará esto en sus plataformas, pero el mensaje es claro: el futuro de las redes sociales también incluirá entidades no humanas actuando en nombre de usuarios reales.
Fuente: Reuters

Investigadores desarrollan chips de IA que procesan con luz en lugar de electricidad para reducir el consumo hasta 100 veces

Científicos de la Technische Universität Braunschweig en Alemania lanzaron el proyecto BRIGHT (Bringing Light to Microelectronics), con financiamiento de €15 millones del Estado de Baja Sajonia y la Fundación Volkswagen. El objetivo es desarrollar un nuevo tipo de chip neuromorfo que combine microLEDs de nitruro de galio (GaN) —un material semiconductor capaz de emitir luz a escala de micrómetros con alta eficiencia— con circuitos electrónicos de silicio convencional. El prototipo actual contiene alrededor de 1,000 neuronas artificiales, y las simulaciones sugieren que el sistema podría ser 100 veces más eficiente que los procesadores de IA actuales. Como contexto de por qué esto importa: se estima que ChatGPT consume alrededor de 40 millones de kWh por día, y que para 2028, la IA podría representar más del 50% del consumo eléctrico de todos los centros de datos del mundo.

Un chip neuromorfo es uno diseñado para imitar la forma en que funciona el cerebro humano: en lugar de procesar toda la información todo el tiempo, solo activa los circuitos cuando hay algo relevante que procesar, ahorrando energía. La innovación de BRIGHT es que en lugar de transmitir esas señales con electrones —como hacen todos los chips actuales— las transmite con fotones, es decir, con luz. La ventaja es doble: la luz viaja más rápido y genera menos calor. Los investigadores también apuntan a un factor estratégico relevante: mientras los chips de silicio están dominados por Asia y Estados Unidos, Europa tiene una posición fuerte en tecnología GaN, lo que convierte este proyecto en una apuesta industrial además de científica. El camino del laboratorio a los centros de datos todavía es largo, pero el equipo ya fundó la startup Synara Technologies para explorar aplicaciones comerciales.
Fuente: Interesting Engineering