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IA – ComputaciónAnthropic cierra trato con su rival SpaceX
Anthropic, la empresa detrás del asistente de IA Claude, firmó un acuerdo con SpaceX para usar toda la capacidad de cómputo del centro de datos Colossus 1, ubicado en Memphis, Tennessee. Eso le da acceso a más de 300 megawatts de capacidad y a más de 220,000 GPUs de NVIDIA (básicamente, los chips que hacen funcionar la IA a gran escala) en cuestión de semanas. El impacto para los usuarios es inmediato: se eliminaron los límites por horas pico para Claude Code en los planes Pro y Max, y se duplicaron los límites de uso para suscriptores de pago. Además, como parte del acuerdo, ambas compañías expresaron interés en desarrollar en el futuro varios gigawatts de capacidad de cómputo orbital, es decir, centros de datos en el espacio.
Lo que hace interesante esta noticia no es solo el volumen del trato —que es enorme— sino quién está del otro lado de la mesa. SpaceX se fusionó este año con xAI, el laboratorio de IA de Elon Musk, cuyo modelo Grok compite directamente con Claude. Y Musk había sido uno de los críticos más ruidosos de Anthropic en los últimos meses, llegando a escribir públicamente que la empresa “odia a la civilización occidental”. Aun así, el trato se cerró. Anthropic ya tiene acuerdos de cómputo con Amazon (hasta 5 gigawatts), Google y Broadcom (otros 5 GW a partir de 2027), Microsoft-NVIDIA ($30 mil millones en capacidad Azure) y Fluidstack ($50 mil millones en infraestructura en EE. UU.). Añadir a SpaceX a esa lista refuerza el mensaje: la demanda de IA creció tan rápido que hasta los rivales tienen que trabajar juntos para cubrirla.
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🏙️ InvestigaciónLa ciudad Toyota de 10mil millones. Dentro hay pocas personas y cámaras por todas partes
Woven City, el proyecto urbano más ambicioso de Toyota, lleva años en construcción al pie del Monte Fuji en Japón y tiene un costo estimado de $10 mil millones de dólares. La idea nació en el CES 2020 cuando el CEO Akio Toyoda prometió construir una ciudad donde ingenieros, investigadores y científicos pudieran vivir y trabajar probando tecnología de punta. Hoy, el lugar existe físicamente, pero la realidad es más discreta de lo que sugieren los renders: cuando el periodista de Ars Technica la visitó, la ciudad estaba desierta y lloviendo. Lo que sí está funcionando es la infraestructura de vigilancia: cámaras por todas partes conectadas al AI Vision Engine de Toyota, un sistema que monitorea, cataloga y reporta la actividad. El sistema puede rastrear personas de cámara en cámara basándose en su ropa —sin reconocimiento facial, según Toyota—, y ya se está probando en entornos de retail para detectar robos.
Woven City no es una ciudad convencional: es un laboratorio viviente diseñado para probar tecnología antes de venderla. El CTO John Absmeier explicó que el sistema de cámaras externas es indispensable para los autos autónomos de Toyota: los sensores a bordo de un vehículo no pueden ver a un niño que sale corriendo detrás de una camioneta, pero una cámara en la calle sí. También circulan robots de distintas formas, el Guide Mobi (un vehículo autónomo que lleva autos del estacionamiento hasta donde vive cada residente), y triciclos eléctricos llamados Swake que, por ahora, no soportan la lluvia. La pregunta incómoda es obvia: ¿cuánta vigilancia estamos dispuestos a aceptar a cambio de más seguridad y comodidad? Los residentes japoneses, según Toyota, son más cautelosos al respecto que los del sudeste asiático. Y el resto del mundo aún no ha respondido esa pregunta.
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🧠 Agentes IALos agentes de IA de Anthropic ahora “sueñan”: así funciona la nueva memoria que se actualiza solaAnthropic anunció en su conferencia de desarrolladores en San Francisco una nueva función para su plataforma de Managed Agents (agentes de IA que ejecutan tareas de forma autónoma con poca supervisión humana). La función se llama “dreaming” (soñar) y está disponible en versión de vista previa para investigadores. La analogía es directa: así como el cerebro humano consolida recuerdos y patrones mientras dormimos, los agentes de Claude pueden ahora ejecutar un proceso programado —entre sesiones de uso— para revisar su trabajo anterior, detectar patrones y actualizar los archivos que guardan preferencias del usuario y contexto relevante. En paralelo, la empresa anunció que la orquestación de múltiples agentes —donde un agente principal divide tareas y las delega a sub-agentes especializados— ya está en beta pública, junto con herramientas para ver exactamente qué hizo cada agente, paso a paso.
Esto importa porque el modelo de uso de la IA está cambiando. Antes, un chatbot respondía preguntas en tiempo real. Ahora, la apuesta es hacia agentes que trabajan de forma continua, se coordinan entre sí y mejoran solos con el tiempo, sin que el usuario tenga que estar pendiente. Anthropic lanzó la beta pública de Managed Agents en abril y ya está acelerando sus funciones. La semana anterior al evento en San Francisco, la compañía presentó en Nueva York 10 agentes enfocados en finanzas, y señaló que el sector tecnológico es actualmente su principal fuente de ingresos empresariales. La apuesta de Anthropic es clara: convertir a Claude en algo más que un asistente de chat y posicionarlo como una capa de automatización inteligente para empresas. El “sueño” de los agentes es, en el fondo, una forma de hacer que la IA aprenda sin que nadie le enseñe explícitamente nada nuevo.
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🔐 CiberseguridadMythos: la IA de hackeo de Anthropic ¿hay que preocuparse?Anthropic desarrolló un modelo de IA llamado Claude Mythos, diseñado específicamente para encontrar —y potencialmente explotar— vulnerabilidades en sistemas informáticos. La empresa lo considera tan poderoso que decidió no lanzarlo al público: en cambio, lo está probando de forma controlada con unas pocas empresas tecnológicas y de ciberseguridad bajo el nombre de Proyecto Glasswing. Entre las organizaciones con acceso están Amazon, Apple, JP Morgan Chase, Goldman Sachs, Citigroup, Bank of America y Morgan Stanley. Los resultados son impresionantes: el modelo identificó una vulnerabilidad de 27 años de antigüedad en OpenBSD (un sistema operativo conocido precisamente por su seguridad), y ayudó a Mozilla a identificar y corregir 271 vulnerabilidades en Firefox. Sin embargo, antes de que el modelo saliera oficialmente, un grupo de usuarios en un foro privado logró acceder a él a través de un contratista externo de Anthropic, y al momento de los reportes seguía usándolo sin autorización.
La pregunta que plantea New Scientist es la que muchos se hacen: ¿debería preocuparte Mythos? La respuesta depende de quién seas. Para los defensores de ciberseguridad (los equipos que protegen sistemas), Mythos es una herramienta potencialmente poderosa para encontrar fallos antes que los atacantes. Para los atacantes, en cambio, una IA que nunca se cansa, que puede probar un punto débil indefinidamente y que tiene acceso a toda la documentación de exploits históricos en internet es una amenaza seria. Sam Altman de OpenAI calificó el marketing de Anthropic alrededor de Mythos como “marketing basado en el miedo”. Lo cierto es que la filtración a través del contratista muestra que incluso los sistemas diseñados para ser seguros tienen puntos ciegos humanos. Y la compresión de tiempos que describe un experto citado por Fortune es real: lo que antes tomaba semanas de trabajo a un hacker experimentado, un agente de IA puede intentarlo en horas.
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