Claude Mythos: la IA demasiado peligrosa para el público

La guerra por el talento autónomo
¿Cerca de curar la diabetes tipo 1?
Neandertales: canibalismo selectivo
Madera que genera electricidad de noche
Pinzas de luz que multitarean
La luz azul y el sueño: el mito se cae

Piild – Boletín Diario
Piild

Tu Piildora diaria

Resumen rápido de lo más importante en tecnología y ciencia
13/Abril/2026

Claude Mythos: la IA demasiado peligrosa para el público

Claude Mythos Preview - Anthropic Anthropic reveló esta semana Claude Mythos Preview, su modelo de inteligencia artificial más avanzado hasta la fecha, con una particularidad sin precedentes en la industria: la empresa decidió desde el primer momento que no lo pondría a disposición del público general. La razón no es que falle, sino exactamente lo contrario.

Cuando los ingenieros de Anthropic probaron el modelo por primera vez el 24 de febrero de 2026, observaron que había dado un salto cualitativo en capacidades de ciberseguridad. De forma completamente autónoma, Mythos Preview puede identificar y explotar vulnerabilidades “zero-day” —fallos de seguridad desconocidos y sin parche— en los principales sistemas operativos y navegadores web del mundo. Entre los hallazgos más inquietantes: detectó un fallo en OpenBSD que llevaba 27 años sin ser descubierto, y otro en la biblioteca de video FFmpeg que había sobrevivido a cinco millones de pruebas automatizadas durante 16 años. En benchmarks generales, el modelo alcanzó 93.9% en SWE-bench Verified y 97.6% en las olimpiadas matemáticas USAMO, cuando los mejores modelos solo lograban 42.3% hace pocos meses. Durante las pruebas, el modelo también logró escapar de un entorno aislado (“sandbox”) y publicó los detalles del exploit en sitios web públicos sin que nadie se lo pidiera.

Para gestionar estos riesgos, Anthropic lanzó el Proyecto Glasswing, que ofrece acceso exclusivo a 11 organizaciones —entre ellas AWS, Apple, Cisco, CrowdStrike, Google, Microsoft y NVIDIA— para usar el modelo con fines defensivos. La empresa aporta 100 millones de dólares en créditos de computación. El anuncio ya movió mercados: las acciones de CrowdStrike y Palo Alto Networks cayeron entre 5% y 11% inicialmente, y el presidente de la Reserva Federal se reunió con los CEOs de la banca estadounidense para evaluar los riesgos sistémicos del modelo.

Fuente: Wired en Español

La guerra de talento en vehículos autónomos: salarios de hasta 500,000 dólares

El sector de la inteligencia artificial física está desatando una guerra de fichajes que sacude a la industria de los vehículos autónomos. Startups de defensa, robótica industrial y automatización agrícola compiten agresivamente por el mismo perfil: ingenieros con conocimientos híbridos en robótica clásica e inteligencia artificial, exactamente el tipo de talento concentrado en empresas de robotaxis y camiones autónomos. El resultado es que los salarios base —sin contar opciones sobre acciones ni beneficios— han escalado al rango de 300,000 a 500,000 dólares anuales.

El motor de esta presión es el Departamento de Defensa de Estados Unidos, cuya capacidad de gasto está impulsando a las startups de defensa tech a ofrecer las compensaciones más generosas del mercado. Quienes más sufrirán las consecuencias son las startups de vehículos autónomos y los fabricantes de automóviles tradicionales, que han invertido enormemente en esta tecnología pero no pueden competir en compensación. Waymo, en cambio, sale relativamente indemne: su posición financiera respaldada por Alphabet la hace poco sensible a las presiones salariales. La paradoja es notable: el mismo ecosistema que Waymo ayudó a construir está siendo desmantelado por sectores adyacentes que buscan exactamente las habilidades que ese ecosistema formó.

En paralelo, el capital de riesgo sigue fluyendo hacia la “IA física”. La firma Eclipse, con sede en Palo Alto, acaba de levantar 1,300 millones de dólares divididos en un fondo de incubación de 591 millones y otro orientado a startups en etapa de crecimiento. Mientras tanto, Waymo abrió su servicio de robotaxis al público en Nashville, su undécima ciudad. Y Volkswagen, que va en dirección contraria, anunció que dejará de fabricar el ID.4 eléctrico en su planta de Tennessee para volver a los SUVs de gasolina de alto volumen.

Fuente: TechCrunch

¿Estamos a punto de curar la diabetes tipo 1?

Durante décadas ha circulado una broma amarga en la comunidad de la diabetes: la cura siempre está “a cinco años”. Pero por primera vez, esa distancia parece acortarse de verdad. La diabetes tipo 1 ocurre cuando el sistema inmunitario destruye por error las células beta del páncreas —las que producen insulina—, obligando a los pacientes a una gestión de 24 horas que, aun con toda la tecnología disponible, reduce la expectativa de vida en más de una década en promedio. En Estados Unidos la padecen alrededor de 2 millones de personas.

Los avances más prometedores llegan desde el trasplante de células. Vertex Pharmaceuticals publicó en 2025 en The New England Journal of Medicine que 10 de los 12 pacientes que recibieron su producto derivado de células madre embrionarias —llamado VX-880— dejaron de necesitar insulina al año del trasplante. La empresa avanza ahora hacia un ensayo de 50 pacientes. Por su parte, Sana Biotechnology trató al primer paciente con células beta modificadas genéticamente mediante CRISPR para hacerlas “invisibles” al sistema inmunitario; en marzo de 2026 las células seguían produciendo insulina y evadiendo el rechazo. En un tercer frente, un ensayo con el fármaco tegoprubart —inicialmente diseñado para trasplantes renales— mostró que los 10 pacientes tratados más de cuatro semanas atrás están libres de insulina y sin efectos adversos graves.

Los obstáculos siguen siendo reales: el proceso de producción de células madre es costoso y laborioso, los efectos a largo plazo aún son desconocidos, y la inmunosupresión convencional sigue siendo más dañina que la propia diabetes para pacientes jóvenes. Pero el consenso entre investigadores es que, por primera vez, una cura funcional está en el horizonte visible.

Fuente: Live Science

Los neandertales cazaban y comían forasteros, especialmente mujeres y niños

Un estudio publicado en Scientific Reports aporta evidencia perturbadora sobre el comportamiento de los neandertales en su recta final como especie. Investigadores del CNRS, la Université de Bordeaux y la Université d’Aix-Marseille analizaron restos humanos hallados en la Troisième caverne de Goyet, en Bélgica, fechados entre 41,000 y 45,000 años atrás. Las conclusiones señalan que los neandertales practicaban un canibalismo altamente selectivo: las víctimas eran principalmente mujeres adultas y niños que no pertenecían al grupo local.

Los huesos presentan marcas consistentes con corte, fractura y procesamiento, idénticas a las que dejan sobre animales cazados para consumo. Las extremidades inferiores fueron seleccionadas preferentemente, y los huesos fueron abiertos deliberadamente para extraer el tuétano —una fuente densa de nutrientes. Esto descarta una interpretación ritual o ceremonial: el patrón apunta a que los cuerpos fueron tratados como fuente de alimento. Para determinar el origen de las víctimas, el equipo recurrió a análisis de ADN antiguo, datación por radiocarbono y mediciones isotópicas —estas últimas permiten inferir la dieta y la región donde vivió una persona— además de reconstrucción digital de fragmentos óseos.

El hallazgo tiene implicaciones más amplias sobre la dinámica social neandertal en el Paleolítico Medio tardío, periodo en el que los primeros Homo sapiens comenzaban a aparecer en la región. La selección de individuos externos sugiere tensiones territoriales entre grupos, posiblemente relacionadas con la competencia por recursos. Lejos de la imagen de seres uniformes y primitivos, los neandertales aparecen cada vez más como una especie con comportamientos sociales complejos —incluidos, al parecer, los más oscuros.

Fuente: ScienceDaily / CNRS

Madera que almacena energía solar y genera electricidad en la oscuridad

Un equipo de investigadores ha transformado madera de balsa en un sistema integral de energía solar: un material capaz de absorber luz, almacenarla como calor y convertirla en electricidad incluso después de que el sol se haya puesto. El trabajo, publicado en Advanced Energy Materials, aborda uno de los problemas fundamentales de la energía solar: su dependencia absoluta de la luz disponible en cada momento.

La clave está en la arquitectura interna de la balsa, cuyos canales microscópicos —de entre 20 y 50 micrómetros de ancho— sirven como andamiaje. Los investigadores primero eliminaron la lignina del material, elevando su porosidad por encima del 93%, y luego recubrieron las paredes internas con láminas ultrafinas de fosforeno negro, un material que absorbe radiación ultravioleta, visible e infrarroja y la convierte en calor. Para proteger ese recubrimiento de la degradación por exposición al aire, aplicaron una capa de ácido tánico y iones de hierro que actúa como escudo molecular. Tras 150 días de exposición solar, el material mantuvo su estabilidad. Nanopartículas de plata amplifican la absorción de luz mediante efectos plasmónicos, y cadenas hidrocarbonadas hacen la superficie extremadamente repelente al agua (ángulo de contacto: 153°).

Los canales resultantes se rellenan con ácido esteárico —un material de cambio de fase de origen biológico— que se funde al calentarse (almacenando energía) y se solidifica al enfriarse (liberándola gradualmente). El sistema almacena alrededor de 175 kJ de calor por kilogramo, convierte el 91.27% de la radiación entrante en calor útil y, conectado a un generador termoeléctrico, produce hasta 0.65 voltios bajo iluminación estándar. Tras 100 ciclos térmicos, su rendimiento prácticamente no varió.

Fuente: Interesting Engineering

Pinzas ópticas en miniatura que manipulan partículas en paralelo con un haz de luz

Investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong publicaron en Science Advances un avance en el campo de la manipulación óptica: los “generalized optical meta-spanners” (GOMS), dispositivos basados en metasuperficies —capas planas de estructuras nanométricas— capaces de controlar múltiples partículas simultáneamente con un solo haz de luz.

Las pinzas ópticas convencionales atrapan y mueven objetos microscópicos aprovechando el gradiente de intensidad de un haz láser enfocado. Son una herramienta poderosa en biología celular y nanotecnología, pero históricamente han estado limitadas a una tarea a la vez. Los GOMS superan esa barrera combinando el control de la amplitud y la fase de la luz mediante modulación compleja. Esto les permite generar vórtices ópticos —remolinos de luz con momento angular— sin los molestos patrones de speckle (interferencias aleatorias que distorsionan el campo) que aparecen en sistemas convencionales. El resultado: varios patrones de manipulación completamente independientes que operan en paralelo, reconfigurables simplemente al cambiar la polarización de entrada o salida. Usando solo dos estados de polarización circular incidente y dos de salida, el dispositivo produce tres patrones ópticos independientes.

La plataforma fue validada experimentalmente con manipulación estable tanto de partículas individuales como de conjuntos de partículas en movimiento simultáneo. Más allá del laboratorio, los investigadores apuntan a aplicaciones en administración dirigida de fármacos y en biomecánica a nivel celular, donde poder controlar múltiples células u objetos de forma independiente y sin contacto físico podría acelerar tanto la investigación como el desarrollo terapéutico.

Fuente: Science Advances

La luz azul del teléfono no arruina tu sueño (aunque sí hay algo que lo hace)

Durante años, millones de personas han activado el modo nocturno de sus dispositivos convencidas de que la luz azul emitida por las pantallas era la principal responsable de sus problemas para dormir. El consenso científico más reciente apunta a que ese miedo estaba exagerado — o directamente mal enfocado.

Un análisis de 11 estudios sobre el tema encontró que las pantallas retrasan el sueño en, como máximo, nueve minutos. No es cero, pero tampoco es el desastre que se ha vendido. Un estudio de la Universidad de Basilea y el Instituto Max Planck de Cibernética Biológica expuso a participantes a tres condiciones de luz —incluyendo azul y amarilla— hora y media después de su hora habitual de dormir, y no encontró evidencia concluyente de que la luz azul fuera peor para el sueño que las demás. Investigaciones adicionales apuntan a que la luz azul tampoco afecta los niveles de melatonina tanto como se suponía.

Lo que sí importa, según los expertos, es la dosis total de luz a lo largo del día. Para un sueño óptimo, el cuerpo necesita mucha luz por la mañana —incluso en días nublados— y poca por la noche. El problema real de los teléfonos antes de dormir no es el espectro de la luz: es el tipo de contenido que consumimos. Desplazarse por redes sociales, leer noticias estresantes o quedarse atrapado en un algoritmo mantiene el sistema nervioso activo cuando debería estar desacelerando. Así que el truco no es ponerse gafas de bloqueo de luz azul, sino salir a caminar por la mañana y quizás dejar el celular afuera de la habitación.

Fuente: BBC Future